Que no pueda decirse de un operario que pudo hacer algún bien y no lo hizo
Beato Manuel Domingo y Sol
Beato Manuel Domingo y Sol
ESPIRITUALIDAD DE LA HERMANDAD
El Beato Manuel Domingo y Sol confió a estos santos protectores los objetos de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos: el fomento de las vocaciones, la educación cristiana de la juventud y la reparación del Corazón de Jesús.

San José es el patrono de la Hermandad. Su intercesión ha sido un pilar fundamental en la labor de fomento de las vocaciones sacerdotales. El Beato Manuel Domingo y Sol tenía una fe inquebrantable en su protección. Era testigo de que “a la sombra del árbol de San José han brotado miles de vocaciones”.
“Pongámoslo todo bajo el manto protector del glorioso Patriarca. En asuntos de vocaciones, San José hace de las suyas”.

El espíritu eucarístico de reparación es central en la espiritualidad de la Hermandad. Don Manuel se ha encomendado a San Francisco de Asís como santo protector por su profundo amor y compasión por Cristo. Él nos enseña a vivir como reparadores del Corazón de Jesús, especialmente presente en la Eucaristía.
“Por sus sentimientos de amor a las almas, mayormente a los pecadores, y por el afecto de tierna compasión a Jesús, San Francisco de Asís es el más distinguido reparador de su Corazón. Por ello la Hermandad se lo ha propuesto también por Patrono y los Operarios deben mirarle como a modelo en su oficio y ejercicio de reparadores”.

El cuidado pastoral de la juventud es una de las tareas más importantes de la Hermandad. Para esta misión, San Luis Gonzaga ha sido adoptado como santo protector de la Hermandad. Él es el intercesor ideal para todos aquellos jóvenes que buscan la piedad y la santidad, a quienes los Operarios dedican su celo pastoral.
“Siendo uno de nuestros objetos preferentes el bien de la juventud, obra tan grata al Señor, la Hermandad ha adoptado como uno de sus Patronos a San Luis Gonzaga, declarado por la Santa Sede protector especial de dicha juventud. A él, pues, debemos confiar el fomento de la piedad en los jóvenes que Dios quiera encomendar a nuestro celo”.

La Virgen Santísima, bajo la advocación de su Inmaculada Concepción, es la patrona de toda la Hermandad y de sus colegios. Su papel es fundamental, ya que ofrece su amparo como sostén, guía y consuelo para todos los Operarios. El Beato Manuel Domingo y Sol invitaba a sus sacerdotes a cultivar un amor filial hacia ella, reconociéndola como un refugio constante frente a las dificultades.
“La Virgen santísima, principalmente en el misterio de su purísima Concepción, es la Patrona de la Hermandad y de los Colegios. Debemos infundir en nuestros jóvenes una ardiente devoción y amor hacia ella, estimulándoles a su culto y a celebrar con gozo sus principales festividades”.
“Bajo el manto de María quiero colocaros. Ella ha de ser vuestro sostén, vuestra guía, vuestro consuelo; la reparadora constante de vuestras infidelidades”.